2 octubre, 2022

La deuda sanitaria se vuelve a disparar en 2012

Según recogen los diarios EL MUNDO y EL PAÍS, las comunidades autónomas acumulaban a cierre del pasado año facturas impagadas por 5.376 millones de euros.

La cifra es diez veces superior a la atesorada a comienzos del ejercicio, ya que el plan de pago a proveedores aprobado por el Gobierno liquidó la práctica totalidad de las facturas a 31 de diciembre de 2011.

En datos, esta herramienta permitió pagar 11.073 millones de euros, un 95% del total amontonado hasta ese año, dejando un pequeño remanente de 526 millones.

Las cifras remitidas por las dos principales patronales sanitarias, Farmaindustria (medicamentos) y Fenin (tecnología sanitaria), evidencian que –una vez diluido el efecto del plan Montoro– las regiones siguen sin hacer frente a sus facturas. A cierre de 2012, los 526 millones se habían multiplicado por diez hasta alcanzar los 5.376 millones de euros. (…)

La mayor parte de esta deuda se la llevan las compañías farmacéuticas.

La patronal Farmaindustria –integrada por gigantes como la norteamericana Pfizer o la alemana Bayer– contabilizó al cierre del pasado ejercicio una deuda de 3.212 millones de euros. Esta cantidad es prácticamente la mitad del acumulado previo a la liquidación del plan de pago a proveedores. Lo verdaderamente preocupante para estas compañías es la velocidad a la que la deuda se ha multiplicado durante el año al pasar de 254 millones –que no entraron en el plan de pago– a la cifra de cierre del ejercicio. Según los datos la deuda ha crecido a un ritmo de en torno a 800 millones de euros por trimestre.

La entrada en vigor del Fondo de Liquidez Autonómico (FLA) a finales de año ha tenido un efecto muy limitado, ya que coincide con el cierre presupuestario de las autonomías y la mayor cantidad de impagos. Un 53,2% de la deuda farmacéutica a cierre del ejercicio estaba en manos de tres autonomías: Madrid (598 millones), Andalucía (583 millones) y la Generalitat Valenciana (530 millones).

Fuentes: EL MUNDO, 31-01-2013 (pág. 30 de la edición impresa); EL PAÍS, 30-01-2013

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